Este modelo se basa en usar recursos, producir objetos y botarlos cuando están obsoletos. El resultado es que los recursos no renovables son continuamente extraídos, se crean montones de basuras y el valor real de los recursos no son bien aprovechado.

ECONOMÍA LINEAR

Reciclar mejora el sistema de la economía linear, pero lamentablemente los productos casi nunca están pensados para optimizar su reciclaje. Adicionalmente el procesamiento requiere uso de químicos, energía para procesarlos y transporte. Si no hay mercado final a nivel local, el residuo va a terminar en el relleno sanitario o transportado a otro país. 

ECONOMÍA RECICLAJE

Este modelo crea capital económico, medioambiental y social. Implica diseñar pensando en el desperdicio generado y reducir la polución, usando los materiales y productos por más tiempo, permitiendo una mejor renovación de los sistemas naturales. Se caracteriza por construir soluciones y capacidades tanto locales como globales.

ECONOMÍA CIRCULAR

ESPERA, QUE HAY DE MALO EN EL RECICLAJE?

No hay nada de “malo” con el reciclaje, pero el mismo concepto significa que fallamos a minimizar la basura y maximizar valor. En la naturaleza, todo sigue un ciclo, no hay residuos. El ser humano es la única especie que crea basura fuera de los ciclos naturales. Encontrar valor para esta basura puede ser complejo y costoso. Es el momento de desarrollar nuestras actividades para seguir con los ciclos de la naturaleza, donde todo tiene un propósito. Eso es la filosofía detrás de la verdadera sostenibilidad.

Hacer la transición a la economía circular representa un cambio del sistema en lo cual reciclar es parte de una estrategia de reducción de basura. Sin embargo, en una economía circular, cada paso de la cadena de suministro esta considerado para reducir el impacto negativo sobre el medioambiente y aumentar los beneficios.

En otras palabras, reciclar es bueno solo si se aborda de manera holística, integrando los principios de la economía circular.